De lo profundo del territorio: un valioso patrimonio que nos habla de nuestra historia y nuestra rica herencia cultural.
Elementos del ajuar funerario
En el contexto del ritual del Capacocha, los objetos depositados junto a las acllas, no eran meros acompañantes, sino elementos cargados de simbolismo y propósito.
Cada pieza —desde tejidos finamente elaborados, hasta vasijas de cerámica delicadamente decoradas— refleja la cosmovisión andina, sus pensamientos, creencias; y la profundidad espiritual de este acto de ofrenda.
Esta colección virtual permite explorar, en detalle y con respeto, esos objetos que forman parte del legado milenario del Cerro Esmeralda.
Cerro Esmeralda
Guardián de Iquique, entre la Cordillera de los Andes y el Océano Pacífico.
Las Acllas del Capacocha
Doncella de Cerro Esmeralda
Con aproximadamente 18 años al momento de su muerte; su cuerpo fue hallado cuidadosamente depositado en posición flexionada, vestida con finos textiles, y acompañada de un ajuar que da cuenta de su rol ceremonial.
La joven —una aclla elegida por su belleza, salud y alto estatus, destinada a cumplir funciones sagradas en el Tahuantinsuyo— fue parte del ritual del Capacocha, una práctica ancestral Inca en la que se ofrendaban vidas humanas, en un acto de conexión con las fuerzas superiores.
Niña de Cerro Esmeralda
Tenía aproximadamente 9 años y fue parte del mismo enterramiento ceremonial, compartiendo el espacio sagrado con la doncella. También fue una aclla, seleccionada por su noble origen y cualidades excepcionales.
Su presencia reafirma la dimensión comunitaria y trascendental del Capacocha. La disposición de su cuerpo, los objetos asociados y el lugar de hallazgo sugieren una planificación precisa y respetuosa, enmarcada en las creencias incaicas sobre la vida, la muerte y el equilibrio cósmico.
